Pensar que lo que te sucede es lo peor del mundo, cuando llega alguna situación crítica, es habitual. Parece que todas las fuerzas del universo confluyen en el mismo lugar y a la misma hora, para regodearse en tu cara, de que "te ha tocado".
Ante tal situación no queda otra que resignarse y agachar la cabeza, además de levantarla de vez en cuando para llorar un poquito cuando alguien te toca el hombro.....no bajarla y correr el riesgo de sufrir una tortícolis en la dignidad.....o intentar mantenerse en la cuerda floja, bajando y subiendo la cabeza cada vez que sea necesario con el objetivo final de mantener el equilibrio.
Los funambulistas de las emociones, intentamos mantenernos en territorio de nadie; siempre en la cuerda floja e intentando no mirar abajo....
Solo queda mantener los brazos bien abiertos, dar cada paso sabiendo que un pie siempre va detrás del otro y mirar de forma firme y segura hacia el final del camino.....
Solo queda mantener los brazos bien abiertos, dar cada paso sabiendo que un pie siempre va detrás del otro y mirar de forma firme y segura hacia el final del camino.....
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