Cuando pienso que ya no puedo más, recuerdo la historia de la vasija:
Un maestro enseñó a un discípulo que se quejaba de no poder hacer más en su vida; como respuesta vació la jarra en un vaso y le pidió que le trajera unas cuantas piedras del río. El maestro las puso cuidadosamente dentro de la jarra. Pregunto a su discípulo si creía que la jarra ya estaba llena. El discípulo contesto, con mucha seguridad, que ya lo estaba, que no cabían más piedras. Como respuesta el maestro le pido que le trajera un poco de gravilla que había en la orilla del río y la puso en la jarra. Volvió a preguntar si estaba llena, el discípulo, ahora no tan seguro, volvió a decir que si, no cabía más gravilla. Entonces el maestro le pidió que cogiera un poco de arena del suelo y la fuese poniendo en la jarra. El maestro volvió a preguntar si ya estaba llena. El discípulo contesto no, en ese momento el maestro sonriente asintió y cogió el vaso de agua que tenía y lo volcó en la jarra, y amablemente le dijo que ya poseía la solución a sus problemas.
El discípulo volvió contento a sus quehaceres poseedor de la respuesta: No importaba las cosas que tuvieses que hacer, si sabias colocar las cosas, siempre podrías hacer más.
A la semana volvió el discípulo a ver a su maestro, enfadado por el consejo que le había dado ya que su vida se había convertido en un desastre.
El maestro le dijo que no había entendido nada de su consejo y se lo explico:
Las primeras piedras, las que puse cuidadosamente, han de ser las cosas importantes de tu vida y han de ser las primeras que pongas por que si las pones las últimas no tendrás sitios para ponerlas y las perderás por el camino... Ahora ve y cumple tus tareas pero decide lo que es verdaderamente importante para ti, ......
Un maestro enseñó a un discípulo que se quejaba de no poder hacer más en su vida; como respuesta vació la jarra en un vaso y le pidió que le trajera unas cuantas piedras del río. El maestro las puso cuidadosamente dentro de la jarra. Pregunto a su discípulo si creía que la jarra ya estaba llena. El discípulo contesto, con mucha seguridad, que ya lo estaba, que no cabían más piedras. Como respuesta el maestro le pido que le trajera un poco de gravilla que había en la orilla del río y la puso en la jarra. Volvió a preguntar si estaba llena, el discípulo, ahora no tan seguro, volvió a decir que si, no cabía más gravilla. Entonces el maestro le pidió que cogiera un poco de arena del suelo y la fuese poniendo en la jarra. El maestro volvió a preguntar si ya estaba llena. El discípulo contesto no, en ese momento el maestro sonriente asintió y cogió el vaso de agua que tenía y lo volcó en la jarra, y amablemente le dijo que ya poseía la solución a sus problemas.
El discípulo volvió contento a sus quehaceres poseedor de la respuesta: No importaba las cosas que tuvieses que hacer, si sabias colocar las cosas, siempre podrías hacer más.
A la semana volvió el discípulo a ver a su maestro, enfadado por el consejo que le había dado ya que su vida se había convertido en un desastre.
El maestro le dijo que no había entendido nada de su consejo y se lo explico:
Las primeras piedras, las que puse cuidadosamente, han de ser las cosas importantes de tu vida y han de ser las primeras que pongas por que si las pones las últimas no tendrás sitios para ponerlas y las perderás por el camino... Ahora ve y cumple tus tareas pero decide lo que es verdaderamente importante para ti, ......
ten en cuenta lo que te importa.........
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